El legado del Sur - Monbull

La Feria
es una rueda.
Una rueda de luces
sobre la noche

Poema de la feria. “Suites” Federico García Lorca 1918- 1921

Con la llegada de la primavera, las ferias brotan por cientos en Andalucía, como si fueran flores de lunares, farolillos, jamón (del bueno) y rebujito. En esta estación, el sur de España destila alegría por los cuatro costados: de Sierra Morena a Tarifa y de Cabo de Gata a Doñana.

Lo que empezó siendo un mercado de ganado en Mairena del Alcor (Sevilla) allá por 1441, al que acudieron apenas unos centenares de personas, se fue extendiendo por las diferentes localidades, ganando fuerza y personalidad hasta llegar a convertirse en lo que es hoy: un evento masivo, sin parangón, conocido más allá de las fronteras del país y al que, quien más quien menos, querría ir “al menos una vez en la vida”.

Si algo tienen en común todas las ferias es que cada una es distinta e inimitable, porque está hecha de tradición histórica y familiar, de recuerdos pasados y de esperanzas futuras. Las razones detrás de ese deseo irrefrenable de fundirse en una celebración durante días son tantas como las personas que componen cada festejo; si bien quizá haya cuatro componentes compartidos que hacen que, en calles, casas y casetas, las risas resuenen con un matiz especial en esta época del año.

El primero es la luz. Esa luz del sur que inunda de sol el día y de bombillitas la noche, acariciando los geranios, las fachadas encaladas, encendiendo los colores de los trajes y levantando el ánimo de grandes y chicos, como si fuera un canto antiguo que todos reconocen invitando a quedarse, a mirar, a celebrar.

El segundo, el clima, templado y cómplice, que se presta al encuentro. Ni el frío retrae ni el calor abruma; es un equilibrio perfecto que invita a abrir puertas, a sacar mesas a la calle, a prolongar las risas hasta bien entrada la noche, cuando el aire aún guarda el perfume de azahar y albero.

El tercero es, sin duda, el fervor religioso que viene de muy antiguo, una emoción que se mezcla con lo festivo elevándolo hasta el cielo. Las ferias no son solo bullicio: son herederas de una tradición que une lo sagrado y lo humano, donde la devoción se transforma en celebración compartida, en una forma de agradecer la vida.

En cuarto lugar, están las ganas —irrefrenables— de socializar. De abrazarse sin prisa, de reencontrarse, de hablar alto, de bailar cerca. Porque en Andalucía la primavera no se entiende en soledad: necesita cuerpos que se junten, voces que se mezclen y corazones dispuestos a latir al mismo compás.

Todos los días del año

Las ferias no empiezan cuando se encienden las luces ni cuando suena la primera sevillana, sino mucho antes, aletargadas en una memoria compartida que atraviesa generaciones y se instala en lo cotidiano como una forma de entender la vida. Hablar de las ferias es hablar de la gente: de quienes planchan un traje con el mismo cuidado con el que guardan un recuerdo, de quienes montan y desmontan casetas sabiendo que, en ese esfuerzo, también se construye comunidad.

En ese pulso colectivo, cada lugar imprime su matiz. En el Puerto de Santa María, donde se localiza Monbull Home, la feria respira sal y vino fino, como mar y tierra brindaran juntos. Los portuenses gustan de compartir su alegría; por eso, las casetas de su feria, abiertas y amables, invitan a festejar a propios y extraños. En la ciudad de los Cien Palacios, el bullicio se mezcla con el tintinear de copas y el paso elegante de los caballos sobre el albero, y todo parece suceder con una naturalidad que convierte lo festivo en algo profundamente cercano, que permanece en nuestra memoria encendiendo el deseo de volver.

Porque el tiempo en feria parece medirse de otra manera, haciendo que los relojes pierdan importancia y que sean los encuentros los que marcan el ritmo. Quizá por eso, porque en cada experiencia cabe una historia distinta y en cada historia una emoción irrepetible, no hay una sola manera de contarla ni de sentirla. No en vano el refranero popular dice con acierto que cada uno cuenta la feria como le va en ella.

Por Fecha de publicación: lunes, abril 6, 2026Categorías: Blog

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