Besos de lana merina - Monbull

La delicadeza de la lana merina sobre la piel proporciona una sensación placentera, sutil como la caricia de un beso, que nos trasporta a una época en la que el cálido tacto de esta fibra lo era todo.

En nuestra piel subyace una percepción ancestral de paz que ha viajado por las terminaciones nerviosas desde el Neolítico, cuando la presencia de ovejas en un asentamiento suponía tener abrigo y sustento. El contacto con la lana merina despierta una respuesta sensorial que va más allá de la piel, ya que conecta las fibras nerviosas C-táctiles —especializadas en percibir caricias— con regiones cerebrales implicadas en las emociones y el bienestar, lo que favorece una profunda relajación y seguridad, idénticas a las que producen otros contactos afectivos, como los besos.

Y es que a evolución del ser humano ha estado enlazada con esta fibra desde siempre, aunque con el paso del tiempo fue ajustándose a nuevos usos que la hicieron indispensable en la vida… y en la economía. Prueba de ello es que, en la Edad Media, Alfonso X el Sabio impulsó la organización de la actividad ganadera con la creación del Honrado Concejo de la Mesta, que contribuyó a consolidar la importancia de la oveja merina en el reino. Las Cañadas Reales se convirtieron entonces en las grandes rutas de la trashumancia, una red de caminos que articuló territorios, conectó comunidades y sostuvo durante siglos una de las actividades económicas más prósperas de Castilla. La finura de sus fibras y la calidad de sus tejidos llevaron a la lana merina castellana más allá de nuestras fronteras, confiriéndole un protagonismo inusitado en las principales plazas comerciales europeas.

Pedraza: donde la historia se teje con lana merina

Este imperio textil alcanzó su cénit durante los siglos XVI y XVII en distintos puntos de la península, con Pedraza entre sus enclaves más florecientes. España consolidaba entonces su hegemonía global bajo el reinado de los Habsburgo, mientras las riquezas procedentes de América alimentaban el comercio y Europa occidental vivía una intensa expansión comercial y urbana. En este escenario, la lana merina de Castilla se convirtió en una de las materias primas más apreciadas del continente y en un motor económico que situó a Segovia y sus villas en el mapa de la producción textil de calidad. Entre ellas, Pedraza destacó por la elaboración de paños que triunfaban en los mercados europeos, donde los tejidos castellanos gozaban de gran prestigio. Así, la actividad lanera contribuyó a conectar esta villa segoviana con las grandes rutas comerciales de la época.

Aún a día de hoy pueden apreciarse vestigios de esa extraordinaria pujanza económica de grandes linajes y familias de la oligarquía local estrechamente vinculados a la Mesta, en cuyos escudos heráldicos, en lugar de leones o castillos, se aprecian tijeras de esquilar, telares y madejas de hilo; una declaración perenne de que su fortuna no provenía de las armas, sino de la pureza de sus lanas y la maestría de sus artesanos.

Sin embargo, esta hegemonía de cinco siglos sufrió un quiebre definitivo durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), cuando valiosos ejemplares de ovejas reproductoras salieron hacia Francia, Inglaterra o América, despojando a la península de su monopolio histórico.

A día de hoy, el investigador Manuel Rodríguez Pascual, autor de Merinas y la industria de la lana, colabora en un ambicioso proyecto con ganaderos australianos para recuperar la pureza genética de aquellas cabañas históricas que terminaron en las antípodas. Porque recuperar este legado en pleno siglo XXI no es un acto de nostalgia, sino una apuesta por la sostenibilidad y el diseño de vanguardia. En un mercado saturado de fibras sintéticas derivadas del petróleo, la lana merina española resurge con fuerza gracias a iniciativas contemporáneas como la Alianza por la Lana, un movimiento donde ganaderos, investigadores y creadores de alta costura devuelven a esta fibra el estatus de lujo que merece por sus propiedades de termorregulación natural, transpirabilidad y suavidad extrema.

La historia de Monbull también está ligada al pasado de la lana… y al futuro de Pedraza, ya que pronto contaremos con un nuevo espacio pedrezano que rendirá tributo a este legado de la lana merina, al que aún le quedan muchos capítulos por escribir.

Por Fecha de publicación: miércoles, octubre 28, 2026Categorías: Blog

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